Éste año me puso un poco materialista:
Bogotá, gente enloquecida bailando en la calle, ex-vocalista de Sanalejo y una canción llamada “No me veré caer”. Así como dice Kari a veces, apretando el maracucho para enfatizar el mensaje: si quereis más le teneis que pedir a Dios.
Cositas francesas que me encuentro, para practicar mi francés.
Bueno. Algunas personas, las que se quedan suficiente tiempo para escuchar el final de mis conversaciones rebuscadas, conocen mi sueño de ser mesonera. Es decir, yo, en un café en Amsterdam, tal vez, trabajando con muchos turistas y luego yendo a mi casa en bicicleta… Es un sueño bastante humilde pienso yo.
El asunto es que Amsterdam está un poco lejos así que eso me lleva hasta éste post: mi sueño de ser organizadora de bodas. Ani con sus páginas terminó de desterrar el sueño uno, tal vez el dos sea más factible por eso de que no incluye Amsterdam -aunque bueno, todo es posible en mi mundo.
Mi hermano y mi cuñada aprovecharon las vacaciones para hacer el primer viaje de carretera como familia de 4, así que se fueron a Margarita en carro. Aparentemente mi sobrino 1 -favor observar niño enterrado en la arena- anda como un loco corriendo por la playa, haciendo de las suyas, y de pronto le dijo a mi cuñada: ¡Estoy feliz mami, estoy feliz!
Digamos que a sus dos años ya sabe como derretir a sus padres fácilmente. Mi sobrino 2 aún no habla, pero bueno, cuando te ves así las palabras sobran -la observación excesiva puede causar que mueras de amor.
Próximo viernes 25, están invitados.
Iré a querer a ésta pequeña persona cuchi, que seguramente pensará que soy bastante gay.
se me ha hecho tarde hoy. Fue lindo escribirme, leerme y leerlos, pero ahora debo partir a un lugar mejor -incierto, pero con muchos sobres de splenda seguro.
Es lindo tener una tutora divertida que publica cosas cuchis en su twitter. Para muestra, unas invitaciones de boda con una historia ilustrada. Maybe, someday.